«Desde tu altura
desciendes con altura
siempre notable
siempre oriente.
Bastet, Diosa,
que afilas miradas
que observas de garras,
instinto aristócrata.
Conquistadora diurna,
inquisidora nocturna.
Todo pedestal
no te admira
lo suficiente
ni remotamente
lo pertinente,
a tu perfección
a tus murmullos
de terciopelo
de libertad
fecundada
congraciada
a tu divina existencia.

A ti,
Diosa entre Dioses
divinidad reencarnada,
invocada,
de múltiples nombres
de múltiples pelajes.
Tú,
eres un todo
que se sabe un todo,
adorada,
de grandeza de cumbres
de gracia indómita.»

Otros autores también han dedicado sus propias poesías a estos dioses felinos, aquí les dejo dos de mis favoritos:

A un gato de Jorge Luis Borges

«No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.»

Con el gato negro desconocido
Literatura y psicoanalisis - A su gato Beppo dedicó Jorge Luis Borges estos  versos: ** El gato blanco y célibe se mira en la lúcida luna del espejo y  no puede saber

Los Gatos de Charles Baudelaire

«Los amantes fervientes y los sabios austeros
también aman, en su madura estación,
a los poderosos y mansos gatos, orgullo de la casa,
que como ellos son frívolos y sedentarios.

Amigos de la ciencia y la voluptuosidad
buscan el silencio y el horror de la oscuridad;
Érebo* los hubiera admitido como sus fúnebres mensajeros,
si pudieran con servidumbre doblegar su orgullo.

Tienen ellos en cuenta las nobles actitudes
de las grandes esfinges recostadas al fondo de las soledades,
que parecen dormir un sueño sin fin;

Sus riñones fecundos están llenos de chispas mágicas,
y polvo de oro, incluyendo arena fina,
llénanse vagamente de estrellas sus pupilas místicas.»

Nota* – Érebo, es una deidad griega nacida del Caos que personifica a la oscuridad. La oscuridad del inframundo.

Los animales de la noche y el encanto que despertaron en Baudelaire
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