«Jueves 18:15 hs. Al fin cuelgo mi camisa, escurriendo la tangible sensibilidad evocada por los restos de su aroma; junto con la prenda, lavé el letargo emocional que me llevó a verla descansar tendida en una silla, con la efímera condescendencia de su perfume, que supo visitarme 4 noches seguidas. Y si… su perfume me rememoraba, una imaginación cuasi palpable de su exquisitez.

Pasé una hora sentado, en una catarsis de vigilia auditiva, pero mi ánimo me puso en marcha al soslayar en el calendario, imantado y corroído por su inmovilidad, que aún nuestros planes podían coincidir».

Fragmento del segundo cuento de la Trilogía de la manzana

Por: Aris Anastasia -Aris Writer-

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