«Viernes, 17:30 h. Llevaba un tiempo ya, tocándome el espíritu… hablándome desde la singularidad de un desayuno cascarrabias de lunes, hasta sus dilemas filosóficos sobre metafísica. Podíamos saludarnos o no hacerlo en absoluto, ella estaba ahí y yo estaba aquí, y ambos sabíamos que estábamos. En la misteriosa sintonía silenciosa, nos decíamos más que nuestras palabras mismas. Igual, la duda me carcomía entre mates tibios, si al final del día, el tiempo le daría tregua a los silencios para que digan algo más»…
 

Fragmento del primer cuento de la Trilogía de la manzana.

Por: Aris Anastasia -Aris Writer-

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